La grasa abdominal es una de
las más fáciles de acumular, pero por desgracia también es una de las que más
cuesta perder.
Da igual el ejercicio que
hagas y la dieta que sigas, si no conoces cuáles son los factores que
contribuyen a su formación.
Estas son las 10 razones por
las que no consigues olvidarte de tu barriga, y de paso aprende a comer más
sano.
1. Sigues una dieta baja en
grasas.
Has eliminado las grasas de
tu dieta pensando que así adelgazarías pero resulta que no, son tan malas como
pensábamos.
Sustituir las grasas por
carbohidratos puede ser la razón de que no entres en tu bañador. Las grasas
tienen un gran poder saciante y nos ayudan a llevar una dieta saludable sin
pasar hambre. Aqui Todos Los Detalles...
Obviamente no todas las
grasas son buenas. Tienes que seguir alejando del tocino, la mantequilla, los
fritos y las grasas trans pero debes incluir en tu dieta cantidades razonables
de ácidos grasos monoinsaturados y grasas poliinsaturadas.
Estas, están presentes en el
aceite de oliva, el aguacate y los frutos secos, así como en el pescado azul,
como el salmón, las sardinas o el atún.
2. Te sientes triste o
deprimido.
Si, parece ser que hay una
relación directa entre el riesgo de padecer obesidad y la depresión.
Estar deprimidos, tener la
autoestima baja o carecer de motivaciones, nos empuja a mantener hábitos de
vida poco saludables. Del mismo modo se ha demostrado que los cuadros
depresivos mejoran más con una correcta alimentación y ejercido físico, que con
el uso de medicamentos.
3. Consumes demasiados
productos light.
Muchas personas caen en la
trampa de los productos bajo en calorías, los cuales solo les valen para
aliviar su conciencia a la hora de cometer excesos.
De nada sirve echar sacarina
al café si luego vas a mojar una bolsa entera de bollería industrial. Los
productos light pueden ser un aliado pero nunca deben de ser la excusa para
comer más, y es que las personas que los consumen tienden a sobrestimar las
calorías que están “salvando” y acaban siendo indulgentes con lo que comen.
4. Usas demasiada sal en la
comida.
La retención de líquidos
puede dar lugar a un vientre abultado y unas caderas prominentes. Este fenómeno
se produce por un consumo excesivo de sal, la cual también va a asociada a un
mayor riesgo cardíaco, por lo que ambos motivos son buenos para alejar el
salero de nuestra mesa.
Para combatir la retención
de líquidos, no basta con reducir la cantidad de sal por sí misma, sino que
deberás beber agua en abundancia y también evitar los dulces.
5. Usas alimentos
procesados.
La comida es salud y la
salud es importante. A las cosas importantes hay que dedicarles tiempo.
Limpia, procesa y cocinar tú
mismo los alimentos, evita el consumo de sustancias químicas, conservantes,
altos niveles de carbohidratos refinados, azúcares añadidos, sal, y grasas.
Estas sustancias no sólo
contribuyen a tener sobrepeso, sino que pueden provocarnos problemas de salud
como diabetes, hipertensión, obesidad y otros.
Elige siempre alimentos
frescos y cocínalos tú. Tanto tu cuerpo como tu familia disfrutaréis de mejor
salud.
5. Comes demasiado deprisa.
Si tomas atajos para
cocinar, muy probablemente también comas muy deprisa.
Engullir la comida nunca va
a contribuir a tener un aspecto saludable. Evita la televisión y mastica bien,
comerás menos cantidad y te sentirás lleno antes. De no hacerlo, lo normal es
que ingieras más comida de la necesaria y que tengas mala digestión, lo que
provoca gases, estreñimiento y pesadez.
6. Hay que estar también
atento a lo que se bebe.
A veces estamos tan
pendientes de lo que comemos que no nos damos cuenta de la cantidad de calorías
liquidas que consumimos.
Los refrescos tienen altas
cantidades de azúcar y el abuso del alcohol interfiere en la correcta absorción
de nutrientes, vitaminas y minerales.
7. No comes cosas con
colores vivos.
Alimentos rojos, naranjas y
amarillos, así como los verdes chillones, contienen grandes cantidades de
vitamina C, fundamental para regular y reducir los niveles de cortisol, la
hormona responsable del estrés.
Un estudio reciente
publicado en The Journal of Nutrition determinó que quién come regularmente
alimentos ricos en vitamina C, poseen barrigas menos prominentes.
8. La carne nunca falta en
tu mesa, pero hace semanas que no comes pescado.
Como dijimos al principio,
no todas las grasas son iguales y su calidad depende de su procedencia.
Para que te hagas una idea,
en un experimento reciente un grupo de científicos suecos introdujo en la dieta
de los sujetos un extra de 750 calorías al día. La mitad de los voluntarios las
consumieron a través de ácidos grasos poliinsaturados (pescado y carnes magras)
y la otra mitad a través de ácidos grasos saturados (carnes rojas y embutidos).
Después de siete semanas, el
segundo grupo había acumulado el doble de grasa visceral.
9. Nunca has oído hablar del
magnesio.
Mientras repasas mentalmente
la tabla periódica de elementos tratando de recordar para qué demonios se usaba
el magnesio, te diré que este mineral interfiere de manera positiva en más de
300 funciones en nuestro organismo. Una de las más importantes es su función
reguladora de los niveles de azúcar e insulina.
El magnesio está presente en
los frutos secos, los cereales y las legumbres, por lo que no podemos descuidar
el consumo de estos.
10. Te mueves menos que una
piedra.
¿No quieres tener barriga
pero no haces ejercicio? Siento decirte que tu grasa abdominal permanecerá ahí
incluso si haces dieta. El cuerpo es reticente a perder peso si percibe que hay
escasez de comida, por lo que es preferible comer más y realizar ejercicio.
Además los últimos estudios
en fitness demuestran que el entrenamiento interválico de alta intensidad,
ejercicios relajados con breves picos de ejercicio intenso (o HITT ) son la mejor manera de perder peso.
