El joven granadino Alejandro
Fernández ha ingresado en la prisión de Albolote (Granada) en la tarde de este
martes por pagar 79 euros con una tarjeta falsa. Condenado a 5 años por
tenencia de tarjetas de crédito y débito falsas destinadas a su tráfico, y
estafa, no ha obtenido el indulto que hasta el último momento esperó su
familia.
En los últimos momentos en libertad ha estado acompañado por sus
familiares, así como por medios de comunicación que se han trasladado a las
puertas del penal ante la expectación que ha levantado su infructuosa petición
de indulto que ha conseguido reunir más de 200.000 firmas de apoyo.
Este chaval de 24 años tenía
18 recién cumplidos cuando sucedieron los hechos por los que ha entrado en
prisión. Pero el pasado siempre vuelve y ahora ha de pagar por ellos pese a que
cumplía con los requisitos mínimos para un indulto de no tener antecedentes
penales, y tener rehecha su vida que se contemplan para los indultos.
Su padre, Eugenio Fernández,
reconocía horas antes del ingreso en prisión tener «los ánimos por los suelos».
Ha pesado el hecho que está
demostrado para la Audiencia Nacional: que formaba parte de una red
internacional de falsificación. Junto a otros tres miembros de la misma, se
hicieron en un centro comercial malagueño con productos valorados en 299 y
257,8 euros.
A ello iban a sumar otra
compra ilícita de 523,5 euros, según consta en la sentencia que reseña que,
tras ser detectados por la Policía Nacional, se produjo un registro del coche
en el que iban en el que aparecieron dos tarjetas falsas a nombre de Alejandro
que huyó cuando vio a los agentes.
En el juicio en el que fue
procesado con otras siete personas, mantuvo que pensaba que pagó con una
«tarjeta monedero». Aunque nunca había visto una tarjeta e iba a su nombre, no
sospechó porque se la daba su amigo que cuidaba de él como una suerte de
hermano mayor. En el informe técnico en el que se basa el Ministerio de
Justicia para denegar el indulto, la Audiencia Nacional, de fecha 23 de
septiembre de 2015, no entra en el fondo del asunto y se remite a la naturaleza
del delito recogido en la sentencia en la que Alejandro fue condenado.
La Audiencia Nacional lo
tiene claro en la sentencia fechada en 2014: «si nunca había poseído ni visto
una tarjeta de crédito y de pronto se encuentra con que le entregan dos, a su
nombre, con las que puede adquirir los efectos que le apetezcan, ¿cómo puede
pensarse que todo esto era legal, que no era malo?».
«Esta versión la rechazamos
por inverosímil y contraria a la lógica más elemental», aduce la sentencia
posteriormente ratificada por el Tribunal Supremo.
Alejandro vivió sus últimas
horas en libertad con mucha preocupación sobre todo por su familia, a la que ha
ayudado económicamente con un trabajo que ha tenido que dejar ante su inminente
entrada en prisión. También su pareja depende de él.
«Si el fin de la cárcel es
la rehabilitación, él ya está rehabilitado», lamenta su abogado, Javier Gómez
Rosales, que critica la «desinformación absoluta» que hay en torno a su caso y
el oscurantismo con el que se ha tramitado la denegación del indulto que no les
ha sido notificado oficialmente pese que se solicitó en septiembre del año
pasado.
En la mañana de este martes
han podido acceder al informe desfavorable de la Audiencia Nacional después de
que en la noche del lunes se les notificara oficialmente que a Alejandro no se
le concede el indulto, como ya había confirmado el Ministerio de Justicia.
El recurso para solicitar el
indulto parcial que presentará ahora la defensa no se tramitará antes de dos
meses, periodo mínimo que tendrá que pasar en prisión Alejandro que, de no
prosperar, afronta una reclusión de al menos dos años. Desde dentro, seguirá
luchando por lo que considera una injusticia.

