La celulitis es una grasa
que se sitúa justo debajo de la piel y, como consecuencia, crea unos pequeños
hoyos responsables de la tan temida piel de naranja. Las zonas más afectadas
son las piernas y las nalgas, pero también puede localizarse en el vientre y
los brazos.
Los tratamientos mecánicos
La endermología o Cellu M6
es un masaje que se realiza con una máquina que succiona un pliego de piel y lo
trabaja con ligeros movimientos con el objetivo de activar los intercambios
celulares, eliminar los residuos y provocar que la grasa circule de nuevo. Este
método francés es una de las técnicas para combatir la celulitis más extendidas
en todo el mundo y se aplica en sesiones de unos 30 minutos una o dos veces por
semana.
La presoterapia es una
técnica que ha ganado muchas adeptas en los últimos años. Se trata de un
drenaje linfático realizado con una máquina de aire pulsado que hincha de forma
progresiva y ascendente un par de botas, que cubren desde los pies hasta la
parte superior de las piernas. El objetivo es activar la circulación venosa y
linfática. La presoterapia se aplica en sesiones de unos 40 minutos y es
también un arma eficaz contra la retención de líquidos.
Los tratamientos médicos y
quirúrgicos
Otra opción para acabar con
la celulitis puede ser la mesoterapia. Consiste en inyectar de forma subcutánea
productos que actúan sobre la celulitis. Se recomienda sobre todo en casos de
problemas circulatorios y celulitis difusa.
La liposucción, por su
parte, se realiza con anestesia, y consiste en aspirar el exceso de grasa
subcutánea. Sin embargo, tienes que tener en cuenta que no deja de ser una
operación, y además sólo funciona sobre cierto tipo de celulitis. Aunque esta opción
no asegura borrar por completo el antiestético efecto de la piel de naranja.
La electrolipólisis y LPG
Los métodos más receintes
utilizan las corrientes eléctricas, los ultrasonidos o los infrarrojos. Se
aplican gracias a unos electrodos que se colocan en las zonas que se quieren
tratar o mediante aparatos dispuestos sobre la piel. Como consecuencia, se producen
en la piel tres efectos: se eleva la temperatura de los tejidos en cuestión, se
aumenta la permeabilidad celular de los adipositos y se desfibran los tejidos
conectivos presentes en la hipodermis.
En definitiva, estas
técnicas mejoran notablemente la circulación sanguínea, lo que permite liberar
toxinas y hacer más fácil la llegada del oxigeno necesario a la piel para
mejorar el aspecto de la piel de naranja.
Las cremas
Las cremas, cada vez más
eficaces, emplean activos drenantes para luchar contra la retención de líquidos
y desatascar los tejidos, quemar grasas (cafeína) y alisar la piel. Son de
triple acción: limitan la hinchazón, reducen el número y el volumen de los
adipositos, y mejoran el aspecto cutáneo. Lo ideal es aplicarlas dando un masaje
alternando movimientos de drenaje y de rodillo, siempre de arriba abajo.
Los tratamientos más
novedosos
La carboxiterapia es una de
las últimas técnicas para combatir la celulitis. Consiste en inyectar por vía
subcutánea anhídrico carbónico (CO2) con una fina aguja y acompañado de un
masaje. El resultado, es la mejora del flujo sanguíneo y la movilización de
grasas incrustadas, por lo que mejora notablemente el aspecto de la piel y
disminuye el volumen y la pesadez de las piernas.
Otra técnica nueva es la
ozonoterapia.
Se trata de un método poco conocido pero muy
efectivo. La ozonoterapia consiste en inyectar gas ozono en las zonas donde se
encuentra la celulitis. Bajo la piel, este gas tiene la capacidad de agredir la
cadena de ácidos grasos insaturados y convertir las moléculas grasas de
lipófilas a hidrófilas, con lo que se facilita mucho su eliminación.
La hidroterapia
Se practica en centros de
talasoterapia, en spas o centros termales. El aquadrenaje linfático es una de
las técnicas más reclamadas consistente en una gimnasia específica que se
practica en el agua. El objetivo es reforzar los músculos posturales, pues su
acción sobre los retornos venosos es cuatro veces superior a la de los músculos
superficiales.
Los baños de hidromasaje y
las duchas de chorros, por su parte, estimulan los retornos venosos y
linfáticos. Y los chorros submarinos garantizan un drenaje aún más potente que
el linfático manual gracias a la potencia de acción que ejerce el agua sobre el
cuerpo.
Los complementos alimenticios
Disponibles en comprimidos,
cápsulas o infusiones, algunos de sus activos son también efectivas técnicas
para combatir la celulitis:
Los drenantes, para eliminar
los residuos y desatascar los tejidos, entre los que destacan: mate, achicoria,
ortosifón, castaña de Indias, vino tinto, cola de cereza, o ulmaria.
Los quemadores de grasas,
para activar la combustión y la evacuación de las grasas, presente en: CLA
(ácido linoleico conjugado), té virgen o café verde.
Y lo más sencillo
La alimentación. Para evitar
la aparición de la celulitis no hay que coger sobrepeso ni seguir dietas
monótonas porque fomentan el almacenamiento de grasas. Además, tienes que
evitar el abuso en tu menú de los platos preparados, los quesos y la
charcutería, la sal, las grasas cocidas, los fritos, los azúcares lentos
refinados (pan blanco) y los alimentos que contienen caseína (yogures, queso
blanco). Por su parte, los productos más adecuados para combatir la celulitis
son la carne magra, el pescado azul, las frutas y verduras frescas y secas y el
arroz.
El deporte. Los estudios
demuestran que practicar una actividad muscular ayuda a combatir el efecto piel
de naranja porque se refuerzan los músculos profundos y superficiales, y se
mejora la circulación sanguínea.
En definitiva hay que
procurar encontrar el equilibrio en nuestro organismo, potenciando la
realización de deporte tanto como sea posible y cuidando nuestra alimentación
para no ingerir un exceso de grasas que, entre otras cosas, pueden causarnos la
temida celulitis.

